El columpio es uno de los medios lúdicos más extendidos de la humanidad. Desde Japón hasta Estados Unidos, pasando por Uruguay (donde se le llama hamaca, aunque no es el único país donde se usa el término), no hay parque público donde no haya uno para el entretenimiento de los niños. Sin embargo, una está acostumbrada a verlo desde siempre y nunca se había preguntado cuál es el origen de este invento.
Aunque existen de varias formas y tamaños, su aspecto más básico es el de un asiento que pende de una estructura de madera (como la rama de un árbol, por ejemplo) o de metal mediante unas cuerdas o cadenas. Un invento tan sencillo podría haber existido desde, literalmente, siempre, y la verdad es que en cierto modo así es, porque su origen se pierde en el tiempo y no sabemos quién lo inventó realmente.
Los primeros registros históricos que recogen la existencia de columpios datan de la cultura griega, la cual la usaba con sentido religioso, ya que era el componente principal en ciertos rituales dedicados a Dionisio, dios del Vino, al que se le atribuye el invento. Otros filósofos consideraban que, al menos, servían para purificar los pecados, pues si había ritos con fuego y agua para ello, ¿por qué no uno de aire? En última instancia tenemos a Hipócrates, el padre de la medicina, que si bien no le daba ningún sentido místico, si que lo recomendaba como medio para mantener la figura entre las mujeres helenas.
Otro registro interesante aunque más moderno surge al otro lado del Atlántico, en América. Se sabe que en la zona del Yucatán ya existían al menos casi dos siglos antes de la llegada de los españoles, habiéndose importado la idea desde el Caribe. En otras zonas, como Argentina, se creía que columpiarse ayudaba a rescatar almas del purgatorio. También es un elemento recurrente en el folklore de Europa del Este.
En conclusión, el columpio ha existido a lo largo de muchas épocas y culturas, lo cual implica que se trata de un invento muy, muy antiguo. Es muy posible que apareciera en varios lugares de manera independiente, o que fuera un concepto tan primitivo que acompañe a la memoria de las personas incluso antes de que acabase poblando todo el planeta mediante sus migraciones, pero en cualquier caso, se desconoce quién es la mente detrás de semejante artilugio. Pero esto quizás sea lo que más fascinación me provoque: al estar tan acostumbrados a verlos, no nos hemos dado cuenta de que nos puede haber acompañado desde que el hombre es hombre y es impresionante como un invento así ha seguido perdurando en el tiempo, sin apenas cambios.



Muy interesante, no sabía de dónde venían. De paso me has hecho acordar de algunas sangrientas experiencias de mi niñez.
Seguramente es uno de los juegos más antiguos del mundo, haciendo divertir (y sufrir) a cientos de generaciones, y que cotinúe!!