¿Sabías que cuando te enfadas tu cuerpo sufre gran cantidad de variaciones que alteran su funcionamiento de manera considerable (se activa el sistema nervioso, aumenta la frecuencia cardiaca y la velocidad de la respiración, etcétera)?
Estos cambios se producen de manera brusca, para que tu cuerpo pueda ofrecer una respuesta rápida a la situación en cuestión y poder mantenerse alerta, ya sea para plantar cara al problema o para huir de él.
Una de las respuestas más comunes de tu organismo es aumentar la frecuencia cardíaca y la velocidad de la respiración, con el objetivo de ofrecer a tu cerebro y a tus músculos la mayor cantidad de oxígeno posible. De este modo tu organismo se encuentra a pleno rendimiento en caso de necesitar una reacción útil y rápida para resolver el problema.
En ese mismo momento se suele perder el apetito, el deseo sexual y el sistema inmunológico cesa su funcionamiento normal, para que las energías de tu organismo se centren en sistemas que sean útiles frente al problema.
La reacción de tu cerebro es bastante compleja, ya que se cruzan gran cantidad de pensamientos e ideas para abordar el problema, con sensaciones de ira, miedo y rabia.
Sea cual sea la situación que te provoque estas sensaciones y active los mecanismos mencionados, es conveniente tratar de mantener la tranquilidad, averiguar el motivo del enfado e intentar resolver la situación lo más rápido posible.
Fuente: Dingox.com


