Seguro que en más de una ocasión has oído la expresión «hacerse el sueco«, que significa fingir no enterarse de algo. Ésta tiene su origen, según diversos estudios, a finales del siglo XIX, cuando los marineros suecos llegaban a puertos andaluces para cargar vino o aceite. No obstante, otras fuentes afirman que «hacerse el sueco» viene del boom turístico que vivió España entre las décadas de los 50 y 60, donde gentes rubias y de tez clara comenzaron a visitar nuestras playas. Fueran unos u otros los responsables de su existencia, se dice que, aprovechando el desconocimiento del idioma, entendían solo aquello que les interesaba, tal y como suele hacer mucha gente hoy día. Pero aún hay más; otra hipótesis plantea que el modismo no [&hellip

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El origen de la cerveza se atribuye a diversos pueblos de la antigüedad como fueron los sumerios y los egipcios. De hecho, varias investigaciones han constatado que esta bebida alcohólica, existió allá por el año 3500 antes del nacimiento de Cristo. No obstante, otros estudiosos de este ámbito afirman que su invención podría situarse entre los años 6000 y 10000 anteriores a nuestra era. Por lo tanto, el invento de la cerveza no es un descubrimiento que se haya realizado recientemente ni tampoco en tiempos próximos a nuestras fechas, al tratarse de un descubrimiento de hace muchos siglos y concretamente, propio de las civilizaciones más antiguas. ¿Qué persona fue la responsable de inventar la cerveza? Si quisieras encontrar la primera cerveza, tal y como la conoces [&hellip

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Utilizamos la expresión «darse con un canto en los dientes» cuando manifestamos estar conformes con unos resultados menos desfavorables de lo esperado. Ahora bien, ¿de dónde viene esta popular frase?. Su origen tiene lugar en una ceremonia que antiguos pueblos árabes y judíos realizaban con el fin de hacer frente a una adversidad. En ella, golpeaban el pecho con un canto entendiendo este en su acepción de «trozo de piedra». Es por eso que hace años se decía «darse con un canto en el pecho«, en lugar de «en los dientes«. Dicha costumbre continúa estando vigente en las reglas cristianas, pues cuando las personas creyentes entonan el mea culpa, acompañan la oración con tres pequeños golpes en el pecho, en señal de arrepentimiento

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